|
|
Entrevista a Ricardo Gómez, gerente principal del programa de relaciones con la comunidad, Microsoft.
Olga Paz - Colnodo, 12/01/2005
Entrevista a Ricardo Gómez, gerente principal del programa de relaciones con la comunidad, Microsoft.
Ricardo Gómez es colombo-canadiense, con una amplia experiencia en la gestión y fortalecimiento de medios de comunicación alternativos y en usos sociales de nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC). Ha trabajado en organizaciones como el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) y Bellanet (Supporting Collaboration in the Development Community) en Canadá. Continúa trabajando en el mismo tema, pero ahora desde una de las empresas más dominantes en el mercado mundial en producción y venta de software. Por esa perspectiva doble, vale la pena conocer su visión sobre el trabajo de TIC y desarrollo desde una empresa privada y sus opiniones sobre temas tan polémicos como la oposición entre software libre y software propietario.
¿Cómo llegó a esta posición?
Microsoft me buscó por mi experiencia en el trabajo y la gestión de recursos para desarrollo comunitario en América Latina y por la experiencia en monitoreo y evaluación en TIC y desarrollo desde organizaciones como el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) y Bellanet. Al principio no estaba muy interesado, pero fui a Seattle a conocer al equipo y me pareció que había una oportunidad de mejorar e incidir en el programa de relaciones con la comunidad. El tipo de propuestas que realicé al programa les parecieron válidas para beneficiar a las comunidades.
¿Cómo ha sido la reacción de sus colegas que trabajan en temas de desarrollo y TIC, ahora que usted trabaja para Microsoft?
Ha habido de todo. Hay personas que no me volvieron a saludar porque me consideran un traidor a la causa; otra gente piensa en cambio que el hecho de que Microsoft me haya llamado, habla bien de la empresa. Muchos consideran que es una oportunidad muy interesante y muy valiosa. Uno aprende en la vida que no todo está en blanco y negro: la fotografía que más me gusta es en blanco y negro, pero está justamente hecha de grises.
Desde el rol que ahora tengo me encuentro con muchas de las personas y organizaciones con las cuales trabajé antes, desde el IDRC y desde Bellanet, lo cual ha sido interesante.
¿Cómo valora el cambio de trabajar en temas de internet y desarrollo social desde una agencia de cooperación internacional, a hacerlo desde una empresa privada? ¿Cuáles son los desafíos?
Mientras en el IDRC el tema de TIC y desarrollo era el punto central, en Microsoft, las TIC y el desarrollo son un componente pequeño, marginal, no son la razón de ser principal de la compañía. Eso hace que haya nuevas dificultades y nuevas oportunidades. El equipo de trabajo es pequeño, conformado por gente muy buena y comprometida. La mayoría vienen del sector de las ONG y de la sociedad civil y en general son personas que conocen estos temas.
Este programa de relaciones con la comunidad es descentralizado, tiene mucha relevancia local dado que en cada país hay una oficina encargada de manejar los diversos temas en los que trabaja Microsoft. El problema es que en general quien se encarga del programa de relaciones con la comunidad está a cargo de muchas otras cosas y lo de la relación con la comunidad es una parte más pequeña. Además estas personas no siempre tienen el conocimiento y la sensibilidad para este trabajo.
Mi contribución es ayudar a que esas personas puedan hacer mejor su trabajo, con orientación, parámetros, criterios, herramientas... Ese es mi desafío y el de todo el equipo.
¿Cuál es su opinión sobre el software libre y su relación con el desarrollo social?
No creo que el software libre, por principio, sea mejor para el desarrollo social. Lo que sí creo es que lo que sirve para el desarrollo social es lo que resulta útil a la gente para solucionar sus problemas.
¿Cuál es su opinión sobre el debate software libre y propietario?
Creo que es un debate que se ha convertido en algo distinto al software y su utilidad o en para qué sirve o cómo se utiliza, es más bien un debate ideológico, fundamentalista.
El debate del software libre, más allá de ser un asunto tecnológico, se ha vuelto para algunos un asunto ideológico. Yo en el pasado he sido abierto al software libre, cuando estuve en Bellanet lo usamos y ensayamos diferentes herramientas, pero tengo una posición pragmática: yo uso el software para hacer cosas, no como un fin en si mismo. Lo uso para lo que necesito, no sigo el discurso de si debe usarse este sistema u otro. El propósito no es usar software, es utilizar las herramientas tecnológicas de información y comunicación para reducir la pobreza y construir un mundo mejor. Si esto se hace con un software u otro, no me parece que sea importante: lo que importa es con cual de ellos se puede hacer mejor el trabajo de cada uno.
Al entrar a Microsoft, me sorprendió notar que no hay el tipo de intolerancia que hay en el campo del software libre, donde consideran que quien usa productos Microsoft u otros propietarios son como el enemigo. Eso lo considero un fundamentalismo bastante tonto.
El otro asunto con el software libre es el soporte. Por mi experiencia, pienso que a veces no es fácil conseguir un soporte técnico óptimo, por esto mi posición es de neutralidad tecnológica y que cada quien utilice el sistema que le resulte mejor para sus necesidades, considerando todas las opciones.
¿Pero qué pasa con el costo de las licencias?
El problema del costo es bastante relativo. Hay muchos más costos que el de las licencias, en soporte, en tiempo y productividad perdida, en incompatibilidades. Si el problema es que el costo de las licencias es muy alto para organizaciones sociales, Microsoft está regalando las licencias, de manera que ese no es el conflicto.
En Bellanet, por ejemplo, me di cuenta de que el costo de las licencias era mucho más bajo que el costo total de operar los computadores, incluyendo el soporte técnico. En mi experiencia, el costo de soporte y de productividad pérdida es más alto que el costo del software. Sin embargo, estos hechos parecen ser irrelevantes para quienes asumen argumentos ideológicos, insistiendo en que si es gratis es mejor, pero no incluyen los costos adicionales de todo lo demás, que pueden ser más altos.
¿Y sobre la seguridad de la información?
Se dice que un programa es más seguro que otro, pero como este debate es sobre todo ideológico más que basado en evidencias, resulta difícil que se tengan en cuenta las pruebas existentes.
¿Y sobre el monopolio de Microsoft?
Si bien Microsoft tiene una posición dominante en el mercado, también hay otras alternativas, tanto propietarias como de software libre. Pero sí es cierto que tiene una posición muy dominante en el mercado.
¿Cómo empresa privada que esperan ustedes lograr de la CMSI?
Tres cosas: aprender, compartir, y celebrar. Uno aprende aquí de lo que está sucediendo en otras partes, lo otro es la posibilidad de compartir lo que estamos haciendo, por ejemplo las alianzas para apoyar una red mundial de telecentros comunitarios; hay muchas cosas que se hacen desde la perspectiva de desarrollo comunitario desde microsoft y mucha gente no sabe de ellas.
Para terminar ¿Participarán ustedes en el proceso posterior a la cumbre?
No creo que la cumbre termine en algo concreto, ni que el plan de acción vaya a orientar el trabajo de las 18 mil personas que están aquí. Refiriendome más a la sala de exposición y no a las discusiones de los gobiernos, creo que el objetivo de la mayoría de las personas es aprovechar más el espacio para encontrarse con otros actores, aprender, hacer contactos. La cumbre es un pretexto perfecto para esto.
|
|
|