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La política puede ser diferente

02/13/2010 (Revista local) --

La experiencia de las Redes Frenteamplistas aparece como un serio desafío de la izquierda uruguaya en términos de reconfiguración: no va contra nadie pero quien no logre incorporar las nuevas lógicas que la sociedad informacional plantea tiene poco futuro, más en el país del Ceibal. No se planteó como el camino sino como un camino; no quiso sustituir nada sino sumar algo.

Antecedentes

Las primeras redes políticas frenteamplistas que surgen luego de la crisis de 2002 son Sociedad y Política (SyP), fundada en setiembre de ese año en Mundo Afro y Proyecto Miramar (PM), fundado el 26 de julio de 2003 en una asamblea realizada en el club de básquetbol homónimo.(1) Desde entonces, vienen trabajando en una dinámica que mezcla la comunicación electrónica con actividades presenciales, desde las clásicas reuniones para debatir temas, las movilizaciones propias y ajenas, encuentros de diverso tipo: mesas redondas, charlas, talleres, etc.

La primera actividad propiamente electoral la organizó PM para el cierre de 2004: la denominada “Fiesta de la cebolla, lloramos porque se van”, en la Plaza Viera. Una actividad con juegos, como embocar un nabo en la boca de un gran Néber Araújo, suelta de globos rojos y blancos que se perdieron en el cielo negro de la noche, venta de camisetas alusivas, y un inolvidable discurso del “Corto” Buscaglia, además de la presencia de músicos, dieron una señal distinta.

Luego vendrían cinco años de actividades que arrancan con un gran encuentro en AEBU con el equipo económico -sólo faltó Danilo Astori-, donde Mario Bergara, Fernando Lorenzo, Pedro Buonomo y Jorge Polgar explicaron los lineamientos de la Nueva Política Económica (NEP), tan poco entendida en ese entonces por la mayoría del Frente Amplio (FA) y tan reivindicada hoy día cuando se miden sus frutos. Trabajo por derechos humanos, presentación del libro gigante “Brevísima historia de la dictadura”, discusión sobre la situación del FA y propuesta de elección directa de su presidencia, actividades sobre la cuestión programática en 2008 con Agustín Canzani, Enrique Rubio y Marcelo Abdala en el marco de un ciclo llamado “Cuestión FA”, donde participó más de una red.

Pero la actividad que corona estos esfuerzos con la aparición pública de la firma Redes Frenteamplistas fue la convocatoria a “Confucio”, junto al monumento al filósofo chino en el Parque Rodó, el 23 de octubre de 2008, con las consignas: “Vamos a dejarnos de joder”; “Nos necesitamos todos para seguir cambiando”; “Miremos lejos, lo mejor está por venir”. Allí coincidieron muchos cientos de frenteamplistas, incluso algunos dirigentes, que expresaron el malestar por el tono que había tomado la interna respecto a las candidaturas: insultos, desconfianzas, rumores. A partir de allí, un nuevo actor había ganado la calle con total independencia de los partidos de la coalición y de la dirección del FA.

Internas

Es interesante observar que las Redes Frenteamplistas no tuvieron actividad como tales durante la campaña hacia las internas. Fundamentalmente debido a dos motivos: uno, las redes que estaban participando no tomaron definición por ninguno de los tres candidatos independientemente que sus miembros participaron en listas y conformaron grupos de apoyo, pero siempre a título individual. Dos, nunca habían pasado por una experiencia de este tipo y no encontraron espacio para desplegar el discurso frenteamplista genérico que las caracteriza.

Agosto - noviembre

Una vez resuelta la fórmula, el PM se planteó una campaña propia, independiente de la que hiciera el FA y sus partidos, respetando sus consignas pero marcando un estilo diferente: baste decir que en la celebración de su sexto aniversario en la Casa de Residentes de Río Negro su consigna llamaba “a mover el culo” para ganar en octubre. Esto permitió el encuentro con las juventudes del FA, seguramente una de las alianzas más importantes y determinantes del proceso vivido. El encuentro buscado y concretado entre las juventudes políticas del FA, tanto a través de Espacio Frontera como directamente, y las redes como PM y otras, dotó de un conjunto de militantes y activistas de distintas generaciones a las Redes Frenteamplistas así como facilitó el entendimiento o, al menos, la neutralización de factores de desconfianza hacia ellas de buena parte del FA.

La primera gran iniciativa conjunta fue el “Baile de la Antinostalgia” en el Club Bohemios, el 24de agosto de 2009, donde hubo que cerrar la entrada por pedido de la Intendencia pues estaba absolutamente desbordado. Además mostró algo nuevo: participaron todas las generaciones de frenteamplistas, desde veteranos fundadores del FA hasta jóvenes que todavía no podían votar, en un clima de alegría por el encuentro y el discurso subyacente que indicaban un camino a seguir.

El ramblazo

Luego vendría otro hecho decisivo: la convocatoria para el 6 de setiembre al “ramblazo” desde facebook por jóvenes ajenos a estas redes y a las juventudes frenteamplistas, que querían expresarse a su modo. De un lado, las Redes apoyaron la convocatoria, sumándose y concretando el encuentro entre las redes políticas preexistentes con redes sociales abiertas que explican, en gran medida, la masificación impactante del movimiento. De otro lado, el FA llamó a no participar pues no lo convocaba, se informó por los medios de difusión y se bajó por la orgánica; el efecto fue exactamente el contrario: miles de frenteamplistas asistieron con sus banderas. El hecho muestra, al menos, dos cosas: la lejanía de los dirigentes centrales respecto a lo que estaba pasando y, como contracara, la “desobediencia debida” del frenteamplista, que no necesita mucha tutoría para ubicarse políticamente en grandes temas.

Gracias a su sensibilidad y a la telefonía celular, José Mujica apareció allí donde había que estar, junto a sus votantes, a los frenteamplistas que querían salir a manifestarse. Esto marcó a fuego el resto de la campaña ya que las Redes habían sido santificadas por el “sumo pontífice” y nadie estaba en condiciones de desautorizarlo públicamente.

El banderazo

La iniciativa del “banderazo” le puso el sello a toda la campaña al darle un objeto que representaba a todos, que resumía la historia, la épica, las ideas. El 26 de setiembre tuvo su debut el primer tramo de la “colcha de retazos” más simbólica que se conozca: desde el Obelisco a Plaza Cagancha, convocó a activistas, militantes y dirigentes que ya habían empezado a percibir su valor. Tanto esta actividad como las primeras salidas al interior fueron financiadas por las Redes y sectores políticos solidarios como la 5005 o el MPP; luego, cuando todo el interior solicitaba la presencia de la bandera, el FA resolvió financiar los viáticos. Tuvo la enorme virtud de hacer que la gente participara pues había que llevarla, había que ser parte de la movida, había que hacerla crecer aportando tela y dinero pues no era un material central que bajaba sino la construcción consciente de miles de frenteamplistas. Y, por si fuera poco, recorrió todo el país: pocas veces se logró una iniciativa tan grande y sentida como el banderazo en todos los rincones, generando enormes movilizaciones que impactaron a propios y adversarios. Importa saber que se realizaron 53 banderazos hasta el cierre del 26 de noviembre en la playa Ramírez. Una sencilla cuenta de dos mil participantes por vez habla de más de cien mil frenteamplistas, siendo por demás conservadores en la estimación.

El balotaje fue una posibilidad fantástica para poner a prueba la capacidad de las Redes. En un mes había que hacer algo más, sacando a la gente del bajón de la derrota de los plebiscitos -especialmente el rosado-, y la no victoria en primera vuelta. El banderazo siguió siendo una iniciativa convocante y volvió a recorrer casi todos los departamentos con el mismo entusiasmo que la primera vez, así como barrios de Montevideo. A esto se sumaron la campaña de los soles, los inflables, las camisetas, los pines y las balconeras que le dieron una nueva imagen -el sol- y nuevo color a la segunda vuelta. Las movilizaciones simultáneas del banderazo en distintas zonas -la bandera de un kilómetro se divide en tres tramos-, la salida del tren a San José con Lucía Topolansky, Daniel Martínez y otros dirigentes junto a representantes de las redes y activistas anónimos sacudió a un conjunto de pueblos que saludaron masivamente en cada parada, y el “Sembrando Soles” montevideano de la mano de las juventudes del FA, dieron el hilo que se necesitaba.

Párrafo aparte merecen dos actividades: una, “la rendición” de las Redes en Plaza Libertad como respuesta callejera, irónica y burlesca, de la campaña fallida de la derecha por el caso Feldman -que ya había recibido su primera paliza en la interpelación-. Mostró la capacidad de responder muy rápidamente y en forma por demás original generando una expresión pública y una repercusión mediática que desbordó todas las previsiones y, otra vez, los miedos de todos los “expertos” en seguridad y discurso políticamente correcto.

Y la segunda actividad fue la jornada final antes de la veda “Plantamos bandera”. Fue el último banderazo, desde la explanada municipal hasta la playa Ramírez encabezado por el intendente capitalino Ricardo Ehrlich, varios ministros, legisladores y dirigentes de todos los sectores y muchísima gente, y simultáneamente otro banderazo desde el Platense hasta la misma playa, protagonizado por la brigada de trabajadores frenteamplistas “José D´Elía”. Sin oratoria, con un enorme FA hecho con velas en la arena que se encendió en cuanto cayó la noche, con música que la gente y, muy especialmente, los jóvenes disfrutaron y bailaron, decenas de miles de frenteamplistas clavaron juntos y a la vez su bandera en la arena. También se llenó un camión de alimentos no perecederos, ropa y juguetes para los damnificados por las inundaciones. Importa decir que también hubo resistencias, objeciones y no convocatorias desde el propio FA, por la seguridad, por la hora, por las dudas…

Después del 29

Como cierre de la etapa, las Redes decidieron hacer su festejo en el interior, en Durazno, por iniciativa de gente de Tacuarembó, sumando al acto que centralmente se haría en Montevideo. Allí, el 13 de diciembre, día del cumpleaños de Liber Seregni, se hizo el último banderazo del año y el primero post electoral. Una vez más, miles de frenteamplistas apoyaron, salieron a las ventanas y veredas, con sus banderas, a saludar al símbolo de la victoria: la bandera gigante de todos los frenteamplistas.

El futuro

Es temprano para sacar conclusiones definitivas, si las hay. Las Redes han hecho su primer balance donde expresan su intención de seguir aportando al FA desde su lugar, ese que se ganaron en la campaña y que mucha gente les reconoce como protagonistas de una durísima elección donde mucho aportaron. Es claro que se abren distintas variantes y hay intereses políticos en juego. Son varias las interpretaciones que se van formulando:

a) están quienes, reconociendo su aporte, aspiran a su pronta disolución o, en el mejor de los casos, a que se preparen para hacer la campaña para mayo de 2010 y descansen hasta 2014. Eso sí, nada de injerencia en los asuntos importantes o controversiales que deben ser dirimidos entre los dirigentes y los miembros de la estructura. La mayoría de comentarios sobre el aporte juvenil y la frescura de las Redes van en esa dirección: negar su mayoría de edad para hacer política “en serio”, a la vez que se muestra el desconocimiento de lo que son y quienes participan -en el mejor de los casos, obviamente-;

b) están quienes piensan que son parte de una operación a gran escala de dirigentes o sectores que hacen política encubierta y que, en realidad, apuntan contra la estructura tradicional del FA intentando destruirla. Si bien parece muy tonta esta posición ya que es más que sencillo saber quienes están atrás de esto -pues son abiertas sus reuniones y cualquiera puede ingresar a una red o vincularse por facebook, además de participar en ellas gente de todos los sectores del FA-, es un viejo discurso que se utiliza para desacreditar adversarios reales, potenciales o imaginarios. Y no se debe olvidar que una parte importante de la población aún no se relaciona por internet ni por telefonía celular, y no faltan los que tienen prejuicios y temores ante lo nuevo y desconocido;

c) están quienes creen que las redes son una forma de estructura, vieja como la humanidad misma, que han cobrado una fuerza enorme producto de las nuevas tecnologías.

La sociedad informacional

Se entiende por red a un conjunto de nodos -personas, locales, empresas, radios, periódicos, etc.- que se vinculan entre sí de distintas maneras -no sólo electrónicamente- en forma horizontal, con aristas variables; claro, el soporte tecnológico es el que habilita a que esta forma vaya siendo dominante en la estructuración social. Así como la sociedad industrial organizó en torno a la gran industria al conjunto de relaciones económicas, políticas, sociales y culturales, la sociedad informacional va determinando un proceso análogo. Es claro que subsisten y subsistirán viejas formas, la cuestión está en cuál es la dominante, algo que no se decreta sino que se deduce de su capacidad de moldear a su imagen y semejanza las nuevas formas de poder, experiencia y relación que se van imponiendo a escala universal. Las tecnologías no son positivas o negativas per se pero tampoco son neutras, afectan al conjunto de la actividad humana. Cada paradigma tecnológico tiene una lógica propia que se debe desentrañar e intentar utilizar positivamente; por tanto, en la medida que son los seres humanos quienes programan las redes, se debe actuar en consecuencia en esta sociedad cada vez más enredada que tenemos.

Los vínculos que establece la gente entre sí han sufrido cambios dramáticos en la medida que el tiempo y el espacio han sido sustancialmente modificados. La posibilidad de comunicarnos en cualquier momento, desde cualquier lugar, con casi cualquier persona, ha generado efectos tan grandes y profundos que aún estamos analizando sus repercusiones. Lo que es claro para todos, aun para los enemigos acérrimos de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), es que hoy cada vez más gente no puede concebirse sin celular, computadora, cajeros automáticos y demás medios tecnológicos que hacen a su vida cotidiana y son verdaderas extensiones de su ser. Es cierto que hay sectores que no viven esto; en Uruguay cada vez menos (2), y hay que pensar lo que significa el Plan Ceibal, introduciendo 380.000 computadoras en los hogares, especialmente los más humildes.

Vamos a formas de e-gobierno, de e-comercio, de e-educación, y un largo etc., que abarca casi todo lo imaginable. Entonces, ¿pueden las redes desaparecer en lo mediato o pueden las organizaciones políticas que pretendan subsistir desentenderse del tema o negarlo? Resulta evidente que no. El intento de las Redes Frenteamplistas aparece como el más serio desafío de la izquierda uruguaya en términos de reconfiguración: no va contra nadie pero quien no logre incorporar las nuevas lógicas que la sociedad informacional plantea tiene poco futuro, más en el país del Ceibal y del entreverado Cardales.

Espontaneísmo vs activismo

Es importante considerar algunas claves políticas de la Redes Frenteamplistas pues intentar reducirlas a una cuestión estructural u organizativa oculta algunos aspectos esenciales, así como la fácil apelación al espontaneísmo de la gente en general y de los jóvenes en particular sólo oscurece el fenómeno. Seguramente, una pregunta que hay que hacerse es por qué los miembros y simpatizantes de los demás partidos no pudieron hacer algo así. Si fuera inherente a cuestiones tecnológicas exclusivamente, bastaría con un puñado de expertos informáticos para desarrollar un enorme movimiento de masas. Esta línea de pensamiento cae con sólo explicitarla.

En este caso, se pueden destacar varios factores preexistentes y concomitantes al fenómeno que analizamos:

1) Lo acumulado por la izquierda uruguaya desde hace décadas a nivel de conciencia, experiencia y sentimientos.

2) La estupenda gestión del gobierno del Frente Amplio encabezado por Tabaré Vázquez, que todo frenteamplista ha terminado reconociendo, así como gran parte de la población extra frentista. La campaña permitió a todos un gran resumen que no se había logrado en lo previo, reencantando a la mayoría del pueblo con el FA.

3) La campaña realizada por la fórmula Mujica-Astori, que mostró una enorme capacidad de propuesta y diálogo con toda la sociedad, generando una sinergia que nadie creía luego de las internas.

4) El temor de la propia izquierda a que ganase Luis Alberto Lacalle; así como la desconfianza de otros sectores hacia el ex presidente.

5) Lo realizado por los circuitos tradicionales de la izquierda, ya sean los propios sectores como los comités de base y la campaña mediática.

6) La estrategia de campaña de las Redes Frenteamplistas, sobre la que se puede anotar que ha tenido/sido:

a) sentido común frenteamplista: unitario, por encima de los sectores, con los elementos comunes -candidatos únicos, bandera, historia, Seregni, movilización callejera, enfrentamiento con la derecha, sensibilidad-;

b) participativa: cada actividad implicaba ser protagonista, ser parte fundamental para que se realizara. La bandera gigante había que llevarla entre miles -téngase en cuenta que se necesitaba una persona cada metro y llegó a tener 1003 metros para el acto de cierre de octubre; su propia construcción -salvo coserla que lo hizo una sola obrera de la aguja, Ana Hosta- necesitaba del aporte de muchos en todo el país. La “rendición” implicó la entrega de las armas que cada uno entendiera: desde soldaditos de plástico hasta un monitor, desde libros de Groucho Marx hasta birome-cerbatanas. Cada quien le daba su contenido y era responsable de su concreción. El cierre “plantamos bandera” requería que cada uno llevara y clavara la suya, siendo parte de una gran coreografía no ensayada;

c) plural: las Redes no implican una afiliación excluyente en lo político o social. Una de sus principales riquezas radica en la diversidad de participantes, de todos los ámbitos, de todas las edades, de todos los sectores del FA, de independientes, de orgánicos y no, en fin, se practica el debate frontal entre los participantes y cualquiera propone sus iniciativas. Los grupos de amigos, los sectores, cada red, son nodos que traen sus ideas “cocinadas” pero con una característica fundamental: todos aceptan el debate sin imponer sus puntos de vista pues no es posible en la lógica de redes distribuidas;

d) alegre: desde el baile de la “Antinostalgia”, la idea de celebración y festejo por lo hecho y lo que vendría fue referencia ineludible de la propuesta. La música y el baile acompañaron cada actividad, incorporando la expresión física y anímica de la gente como un componente relevante: la política también se puede disfrutar;

e) irónica: la incorporación de un discurso diferente al de la campaña oficial, complementario, donde la risa y la ironía respecto al adversario jugaron un rol destacadísimo; debatiendo desde otro lugar con mucha fuerza y desnudando la fragilidad de la campaña sucia de la derecha, tuvo una repercusión desbordante en los medios de comunicación: la TV, las radios y los periódicos cubrieron, casi sin excepción, la rendición -con el agregado de la peluca rubia y la credencial de Julio Marenales-. Vale recordar que la invitación a los medios se hizo con un texto acompañado de una bomba de chocolate y un cañón de dulce de leche;

f) anonimato: los participantes han diso activistas frenteamplistas que no reclamaban nada para sí, ni siquiera la figuración. No hay dirigentes sino gente que participa, dice su declaración “E-pístola 1” del 13 de diciembre pasado. En los reportajes rotaron los participantes, se mezclaron generaciones, procedencias, estilos;

g) transparente: cualquiera podía participar de la coordinación -en un local no partidario-, no se decidía nada trascendente fuera de la coordinación y de las redes electrónicas. Se votaron los diseños y las consignas; quien quiso propuso iniciativas y consignas;

h) confianza: en dos planos diferentes. En lo interno, cada comisión creada, cada nodo, cada participante, se hizo cargo de algo con enorme responsabilidad logrando concretar en pocas horas un sinnúmero de tareas que se armonizaron ágilmente por la red y la telefonía celular. En lo externo, confianza en la gente frenteamplista que quería participar y necesitaba iniciativas habilitantes;

i) audacia: todas las actividades generaron una gran incertidumbre entre los propios enredados, más allá de la confianza que se estaba en un camino correcto. Desde el baile de la “antinostalgia” el 24 de agosto, cuando el FA estaba casi clandestino, el “ramblazo” contra lo resuelto por el FA, los mil metros de bandera para cerrar en octubre y la gente para llevarla desde el balcón de Seregni, la “rendición” en Plaza Libertad resuelta sobre la marcha con mínimos recursos o el plantar bandera en la Ramírez luego que el FA cerrara con una gran caravana el sábado anterior. Cada una de las instancias fueron debatidas y objetadas, pero en todos los casos se corrieron los riesgos del fracaso, en última instancia, apostando en la gente y al poder de las redes;

j) amplitud: en el sentido más abarcativo del término. No se necesitaba nada para participar más que ser frenteamplista; no importaba desde cuándo ni los galones ni los conocimientos; no importaba el lugar ni la procedencia; no importaba ser independiente o sectorizado; no importaba militar en la orgánica o no; no se planteó como el camino sino como un camino; no quiso sustituir nada sino sumar algo. Además, sin confrontar con la estructura del FA ni los partidos sino haciendo cosas juntos, respetando la orgánica de cada lugar.

El desafío

Se habla en el mundo entero de la campaña de Obama y su capacidad de utilizar las nuevas tecnologías. Las Redes Frenteamplistas no pueden aspirar a tanto pero bien haría la izquierda uruguaya en reflexionar sobre esta campaña. Sin prejuicios, sin minimizar lo hecho ni magnificarlo; simplemente analizando con datos, con las opiniones de los frenteamplistas que participaron y lo siguieron en todo el país. Las Redes no ganaron la elección, pero aportaron mucho a la victoria.

Las Redes tienen un enorme desafío para reinventarse en la nueva etapa. Su fortaleza es su debilidad: la nueva organicidad que practican -sin centro, con horizontalidad extrema, sin representantes permanentes, sin estatutos, sin más programa que el del FA-, hacen posible plantearse múltiples objetivos pero que pueden desaparecer en el vendaval de la política. ¿Quién las legitima? ¿Dónde se decide quién es o no parte de las Redes Frenteamplistas? ¿Qué actividades avalan? ¿Qué responsabilidades tienen? Por último, la exitosa campaña realizada conlleva el riesgo de creerse la revelación, la respuesta a todos los problemas de la izquierda, la solución final: este camino las encerraría cortándoles los lazos con el conjunto de la sociedad.

En fin, estamos ante un fenómeno nuevo en la política uruguaya, tan pacata, tan partidocéntrica, tan tradicionalista, tan pagada de sí misma, que es difícil saber qué pasará en el futuro. Eso sí, han dejando huella: la campaña electoral 2009 para que Pepe Mujica sea presidente estará indisolublemente ligada a las Redes Frenteamplistas.


Notas:
(1) El surgimiento de la red Generación 83 (G83) se da en el marco de la celebración de los 20 años de la legendaria Marcha del Estudiante contra la dictadura y no tiene definición partidaria.

(2) El sistema telefónico uruguayo es 100% digital desde 1997, gracias a los esfuerzos por mejorar de la empresa monopólica estatal de telecomunicaciones ANTEL. Uruguay fue el primer país en toda América (incluido Estados Unidos) en poseer este estatus. En Uruguay, que tiene algo más de tres millones de habitantes, hay más de un millón de teléfonos fijos, 27,84 líneas por cada 100 habitantes, lo que constituye la más alta densidad en telefonía fija de Latinoamérica.
La telefonía celular se divide en tres empresas, una pública dependiente de ANTEL, que es ANCEL (1.500.000 celulares), y dos privadas: Movistar (1.300.000 celulares) y Claro (800.000 celulares). Actualmente Uruguay ha sobrepasado la marca de un celular por habitante. (Tomado de Wikipedia)
Penetración de Internet en la población: más del 40%. Penetración de banda ancha por habitante: más del 12%. Penetración de banda ancha ADSL en los hogares: más del 25%. Penetración de banda ancha ADSL e inalámbrica en los hogares: más del 35%. (Tomado de “Bitácora” Nº 354, artículo de Manuel Zarza, Plan Cardales y ANTEL).

Date: 02/13/2010
Location: Uruguay
Theme: TIC para el desarrollo
Source: Revista local
Contact: Eduardo Vaz

Comments
   11 Dec 2014 11:12 DonaldHaw
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   07 Aug 2015 22:33 Bradley
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   08 Aug 2015 13:46 Bradley
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   11 Aug 2015 01:02 Bradley
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   22 Oct 2015 13:51 Bradley
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   24 Oct 2015 03:31 Bradley
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   24 Oct 2015 09:04 Bradley
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   24 Oct 2015 20:31 Bradley
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   29 Jan 2016 10:05 Mark
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   29 Jan 2016 13:54 Mark
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   29 Jan 2016 19:41 Mark
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   30 Jan 2016 15:50 Mark
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   01 Feb 2016 06:47 Mark
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   04 Feb 2016 08:23 Mark
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   04 Feb 2016 10:28 Mark
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   04 Feb 2016 15:36 Mark
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   06 Feb 2016 04:14 Mark
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   07 Feb 2016 10:25 Mark
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   09 Feb 2016 05:55 Mark
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   09 Feb 2016 06:14 Mark
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   09 Feb 2016 17:17 Mark
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   10 Feb 2016 06:11 Mark
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   10 Feb 2016 10:27 Mark
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   10 Feb 2016 18:34 Mark
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   11 Feb 2016 01:48 Mark
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   12 May 2016 11:21 Mark
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   25 Dec 2014 11:32 RichardMl
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