CUMBRE MUNDIAL SOBRE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACION

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La Cumbre Mundial para Sociedad de la Información: vision desde un actor de la sociedad civil implicado en el proceso

Daniel Pimienta, 12/15/2005

La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) fue una de esas grandes reuniones temáticas de las Naciones Unidas que dispuso, con muchos recursos, el enfoque sobre una temática especifica y, dentro de un ritual sui generis, invitó a las naciones del mundo a analizar, pensar y declarar con el fin de incidir en las políticas públicas nacionales desde lo global. Así ocurrió en otras Cumbres, como la de desarrollo sostenible en Río o la de género en Beijing.

Esta Cumbre tenía dos particularidades a destacar:
1) Es la primera vez que la temática es holística y tiene una visión societal amplia; no se trata de la Cumbre de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) se trata de la Cumbre sobre una nueva forma de “hacer sociedad con las TIC” (y en particular del uso de las TIC para el desarrollo – TICpD).
2) Es la primera vez que se plantea una aproximación multisectorial, con la voluntad declarada de dar tanto al sector privado como a la sociedad civil un papel oficial.

Los dos puntos cruzados dejaban esperar una búsqueda innovadora de nuevas formas de gobernanza para nuestras sociedades.

La CMSI representó un proceso de 3 años donde se realizaron cerca de 50 reuniones oficiales (entre preparatorias, ínter sesionales, regionales y temáticas) y centenares de reuniones no oficiales bajo iniciativas diversas, sin contar que Ginebra y Túnez hospedaron, además de la reunión formal de las distintas delegaciones en búsqueda de una declaración final y un plan de acción, mas de 100 reuniones paralelas. Todos esos eventos reunieron, dependiendo del evento, entre 50 y 20.000 personas y se puede estimar que el costo total (incluyendo indirectos) de este proceso debe superar los 500 millones de dólares.

En síntesis, ha sido un camino colectivo largo, complejo, costoso, transparente y valioso en varios aspectos acerca de apuestas no siempre tan transparentes, con productos decepcionantes frutos del consenso flojo y con procesos esperanzadores, portados por el dialogo.

La CMSI ha provocado que el tema de las TIC para el desarrollo (en el que trabajamos algunas ONGs como Funredes o APC desde antes de los 90) haya entrado, desde el global, y de manera descendente en las agendas políticas internacionales, regionales y nacionales, en la total indiferencia de los medios de comunicación, pero con implicaciones semánticas duraderas y con incidencias políticas posibilitadas.

Para reportar, con toda la subjetividad que implica haber sido participe del proceso (mas tarde habrá que hacer una evaluación con mas distancia al evento y tratar de acercarse a los impactos) vamos a expresar dos visiones: una pesimista y una optimista.

LA CMSI: UNA VISION PESIMISTA DESDE LA SOCIEDAD CIVIL

¿A quien se le ha podido ocurrir seleccionar como país anfitrión de este evento un país con una situación de derechos humanos muy cuestionable pero encima de todo donde las limitaciones enfocan justa y paradójicamente la libre circulación de la información?

Si hay dos temas sumamente esenciales en la construcción de las sociedades de la información son el de la necesaria reforma del sistema de la propiedad intelectual y el de la diversidad cultural y lingüística, dos temas que la CMSI trato de evitar bajo el pretexto que no era el lugar apropiado.

El sistema legal de protección de la propiedad intelectual debe adecuarse con los nuevos espacios (globales), tiempos (más cortos) y soportes (digitales) y hacer que el balance entre el interés colectivo y la defensa de los intereses particulares sea reequilibrado. Bajo esta terminología incluyo el tema del dominio público y abierto de conocimiento que incluye el tema de la edición de publicación científica, que continua existiendo bajo un sistema arcaico que corresponde al tiempo de la imprenta y que favorece el editor en detrimento del creador y del lector. El tema del respeto de la diversidad cultural, riqueza y patrimonio universal, toma una importancia cada día más grande como resultado de una globalización económica que pretende que las reglas del mercado deben aplicarse a todo sin entender que hay aspectos fundamentales de la humanidad que no pueden ser tratados como mercancía.

En cambio, el tema de la gobernanza en Internet que, sin querer negarle importancia, tiene una relevancia más técnica (¿cómo se deben gestionar los recursos compartidos de la red?) ha ocupado mucho más espacio. Esta importancia solamente se justificaría si se contempla como un laboratorio de nuevas formas de gobernanza, tema ligado a la participación multisectorial, la serpiente del Lago Ness virtual del cual nadie pudo constatar una presencia real y tangible a la superficie del lago CMSI aunque aparecieron muchas fotos... Esta aproximación multisectorial se manifesto a traves una serie de intentos a menudo frustrados y a veces frustrantes. El tema de la participación en general ha sido muy delicado partiendo de la contradicción patente entre el modelo de los gobiernos (representativo por el voto) y el de la sociedad civil basado en democracia participativa (y consensos). La sociedad civil no se identifica con el concepto de “representatividad” y prefiere aproximaciones plurales y diversas que no son siempre muy practicas a la hora de tomar decisiones. Como consecuencia ha sido, para la sociedad civil, más una Cumbre de especialistas que una cumbre ciudadana.

En todo caso, las declaraciones de la CMSI, como cabía esperar, han sido bastante temerosas, por no haber sido el fruto de un consenso constructivo y creativo que permitiera la temática innovadora sino más bien el buscar el mínimo denominador común.

Las incidencias en las sociedades reales de todo el proceso y sus productos han sido por el momento muy limitadas, mostrando los medios de comunicación un interés muy escaso a la temática, salvo por en escasas ocurrencias cuando pudieron percibir antagonismos tradicionales como en la disputa con los EEUU sobre el control del ICANN o las mas visibles agresiones contra derechos humanos en Tunesia.

Si uno observa la CMSI desde el punto de vista ecnómico se puede cuestionar si la ecuación costo beneficio es positiva. Tanta inversión no ha producido cambios perceptibles y como actor de terreno uno prefiere no imaginar lo que se hubiese podido realizar en proyectos de terreno con tanto dinero...

Quiero concluir la parte pesimista con un mea culpa, la sociedad civil no ha logrado expresar en esta Cumbre todo el alcance de sus capacidades para que las TIC permitan la debida participación a distancia del resto de la sociedad civil a nivel local y entonces escapar a la constatación de que fue una Cumbre de una selección de especialistas del campo de las TICpD, operada en mayoria y implicitamente por los apoyos de los organismos de cooperación. Esta limitación evidentemente hizo mas agudo el punto de la “representatividad”.


LA CMSI: UNA VISION OPTIMISTA DESDE LA SOCIEDAD CIVIL

La intensidad, las formas diversas, los cruces y las extensiones de los diálogos que ha generado la CMSI y la ósmosis de ideas y visiones que ha resultado es, sin la mínima duda, lo mejor que sucedió durante la Cumbre.

Hubo diálogos dentro de sectores que permitieron, en el caso de la sociedad civil, que grupos como TICpD, derecho a la comunicación, redes comunitarias, género, contenidos abiertos, etc, pudieran, partiendo de posiciones muchas veces encontradas, permeabilizar sus posiciones y crear consensos creativos y mutuamente respetuosos. Hubo diálogos nacionales entre sectores, favorecidos por la Cumbre: en Túnez, muchas delegaciones gubernamentales alojaron personas claves de la sociedad civil. Hubo una gran oportunidad de diálogo dentro del Sur, y entre Sur y Norte, desde el punto de vista de la sociedad civil (algunos de esos diálogos se concretaron en proyectos ).

La forma tradicional de hacer cooperación internacional no debería salir ilesa de esta Cumbre y de una cierta manera el Fondo de Solidaridad Digital porta la muy pesada responsabilidad de traducir la esperanza de nuevas formas de cooperación internacional (donde la cooperación Sur-Sur tenga un más amplio espacio y donde las bases éticas de la cooperación Norte-Sur sean revisadas) en modelos concretos.

Partiendo de esos diálogos las distintas formas de articulación entre los planes locales y globales que emergieron representan un elemento original de esta Cumbre que tal vez no sea tangible pero que tendrá implicaciones profundas por muchos años y merece pacientes análisis.

Si bien no aparecen resultados concretos inmediatos, esta cumbre ha sido igualmente un formidable laboratorio para nuevas formas de articulación y gobernanza que podria portar sus frutas en los años venideros.

Como contraparte o compensación de la patética ecuación costo beneficio se debe esperar (y en algunos casos es visible desde ahora), como impacto de la Cumbre, el cambio de las agendas nacionales, para acomodar las temáticas de las sociedades de la información no como un asunto de mera tecnología sino como un proceso donde la participación ciudadana debería ser el ingrediente esencial.

En contrapunto del mea culpa sobre la participación a distancia, la honestidad intelectual nos obliga a resaltar como altamente positivo el trabajo de transparencia activa que ha realizado la UIT en el sitio web de la Cumbre. ¡Ha sido en muchos aspectos mas fácil seguir las reuniones de la Cumbre en el marco virtual que en el marco presencial!

De los detalles tal vez no muy percibidos desde fuera y que fuimos testigos en los corredores de la CMSI es el inicio de la globalización del movimiento indígena con las promesas esenciales que porta este hecho para el futuro.

De manera evidente, algo que como actores de terreno hemos anhelado durante muchos años, la inyección de recursos para TICpD y la revisión de prioridades en favor de las TICpD es una tendencia que la CMSI ha iniciado y que el proceso a venir debería confirmar. De la misma manera que el desarrollo sostenible y el tema de genero se transformaron en temas transversales imprescindibles, en la agenda de proyecto de desarrollo, debería pasar ahora con TICpD. Es de lamentar, sin embargo, que el tema del desarrollo humano y las altas potencialidades de ligarlo creativamente con el tema de TICpD no haya logrado madurar a tiempo en la sociedad civil y que el riesgo de la exposición a una visión corta de TICpD (que se resume a TIC) siga siendo muy alto en muchos lugares. Por ello estoy cada día mas convencido que la brecha prioritaria por la cual hay que luchar es la “brecha paradigmática” que impide, a un numero demasiado alto de tomadores de decisión, entender que lo que está en juego no es un asunto de infraestructura sino de nuevas formas de hacer sociedad que las TIC permiten facilitar/catalizar/canalizar/potenciar pero que se requieren igual sin las TIC.

Salgo de todo este proceso fortalecido en mi opinión de que los tres pilares de la sociedad de la información no son las telecomunicaciónes, las computadoras y los programas sino la ética, la educación y la participación (de/en proceso y de/en redes).

Al descodificar los dos capítulos debe quedar claro que la visión pesimista es una visión de contenidos y la visión optimista es una visión de proceso. La ambivalencia es uno de los elementos intrínsecos del nuevo paradigma, no hay que tratar de conciliar las dos visiones sino entender que la mezcla de riesgos y oportunidades seguirá existiendo y pertenece entonces a cada actor disminuir los riesgos y trabajar las oportunidades en la dirección de lo que cree justo y conveniente. En cualquier caso debe convenir a todos los sectores capitalizar sobre esos diálogos, abriéndolos en todas las vertientes, para construir sociedades de los saberes compartidos mas justas que se nutran de la riqueza principal de la humanidad que representa su diversidad cultural.
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